A partir de la Carta a los Romanos (Ro 15, 24 y 28), nace una tradición atendible, según la cual San Pablo estuvo en Hispania y concretamente Tarraco, por ser la capital de la Hispania Citerior. Según esta antigua tradición, el apóstol predicó a los primeros cristianos hispanos desde la piedra situada en el fundamento de la capilla del santo que hay en Tarragona. La Archidiócesis de Tarragona, la más antigua de Hispania, se fundamenta en la predicación apostólica y en el testimonio martirial de uno de sus primeros obispos, San Fructuoso (259 d.C.).
Primeros Cristianos
TRES ADVOCACIONES MARIANAS HISPANOAMERICANAS
En Zaragoza, Nuestra Señora reconforta a los primeros cristianos, dejando el sólido Pilar sobre el que, según la antigua y arraigada tradición, se presenta en carne mortal.
En Guadalupe, la perfecta siempre Virgen Santa María, Madre del verdaderísimo Dios, se presenta como madre acogedora y tierna con los más humildes, dejando la prodigiosa tilma como indestructible testimonio.
En Montserrat, la Madre de Dios, como Sede de la Sabiduría Divina, muestra a Jesús Niño, ciñiendo ambos corona real, como recordando las palabras evangélicas: "mi Reino no es de este mundo" y "mi Reino no tendrá fin".
En el Tercer Concilio de Toledo (589), participaron los cinco metropolitanos hispanos, liderados por San Leandro de Sevilla, además de los 62 obispos del reino o sus delegados, sentándose el Rey Recaredo entre ellos. El concilio selló la unidad espiritual y territorial del reino visigodo, al rechazar el arrianismo, introducir el "Filioque" en el Símbolo Niceno-Constantinopolitano y abjurar de su herejía los arrianos que quedaban.
Recaredo, era hijo del rey Leovigildo, hermano del principe San Hermenegildo —martirizado por su propio padre— y su esposa era la reina Baddo. El rey Recaredo hizo profesió de fe católica, que era la que profesaban los hispanorromanos y decretó la conversión de sus súbditos godos y suevos. Con esto se alcanza la unidad católica y política de la nación española.
En la imagen: San Hermenegildo en la prisión, de Francisco Aznar y García, ©Museo Nacional del Prado.
«La tradición histórica, enraizada en la antigüedad, afirmaba en las mentes de los hombres cultos de todos los reinos cristianos de la Península esa concepción unitaria de Hispania» (Sánchez Albornoz).
El Rito Hispánico: En la formación del rito hispánico, intervinieron tres grandes sedes metropolitanas: Tarragona, Sevilla y Toledo. En la actualidad el rito hispano-mozárabe puede utilizarse de modo extraordinario en cualquier diócesis española, con permiso del ordinario del lugar.
Corpora Sanctorum - Antífona (Canto Hispánico)
Canto de la antigua liturgia hispana
Isabel la Católica concebía las conquistas como un medio para ampliar la Cristiandad y atraer almas a la fe de Cristo. Se comprende así que en las últimas horas de su vida, en noviembre de 1504, se sintiera obligada a introducir en su testamento el codicilo en que establecía el principio de la doctrina de la Iglesia por el que los habitantes de las tierras recién descubiertas eran personas humanas, debían ser tratados como súbditos, convertidos a la fe y respetados en su libertad. Era la primera vez en la historia que esta doctrina acerca de un derecho natural, previo a cualquier otro, se presentaba como un mandato. Fue un testamento ejemplar, porque quiso convertir en ley del reino la doctrina de la Iglesia acerca de la libertad de los indios. Y aprovechó su testamento, ley fundamental —puesto que expresa la voluntad del soberano impuesta a su sucesor—, para introducir una cláusula que se adelantaba a los demás países del mundo en varios siglos. Ello dio lugar al mestizaje, fenómeno genuinamente español de generosidad universal.
EL EDICTO DE GRANADA
El 31 de julio, se cumple el plazo, marcado por el Edicto de Granada, para las salida de los judíos de España. El edicto daba todas las razones, ordenadas al bien común, para la expulsión. El día 31 de marzo de 1492, los Reyes Católicos firmaban en Granada el edicto de expulsión de los judíos de la Corona de Castilla. Mientras, otro documento con ligeras variaciones era firmado sólo por Fernando, para los judíos de la Corona de Aragón. Ambos textos partían de un borrador elaborado pocos días antes por el inquisidor general, fray Tomás de Torquemada.
Las causas de la expulsión de los judíos han dado lugar a un intenso debate historiográfico en el que se han manejado Interpretaciones muy diversas. Se han aducido explicaciones basadas en la presión de la opinión popular antijudía, el odio del pueblo (Américo Castro), o en la animadversión hacia los judíos a causa de la práctica de la usura y de su acumulación de riquezas (Claudio Sánchez Albornoz). También se han esgrimido causas fundamentadas en alineamientos sociales: un episodio de la lucha de clases entre los tradicionales grupos privilegiados nobleza y clero y la burguesía incipiente de los judíos (Henry Kamen) o la expulsión como resultado de la alianza de las oligarquías urbanas antijudías con la Monarquía (Stephen Haliczer). Sin embargo, en aquella época, ni la opinión de las masas populares tenía gran incidencia en las decisiones de la alta política, ni la ecuación judíos = burguesía tiene fundamento, como tampoco la tiene el antagonismo nobleza - judíos, pues muchos hebreos eran administradores de los estados de la aristocracia. Asimismo las oligarquías ciudadanas tampoco tenían la impronta suficiente para imponer una decisión de tanta trascendencia sobre una monarquía autoritaria que, por otro lado, controlaba a los municipios a través de los corregidores.
A pesar de la dificultad de establecer con precisión la razón última que llevó a los Reyes Católicos a la expulsión, tal como reconoció recientemente un congreso de especialistas celebrado en Jerusalén en 1992, hay algunos puntos que parecen bastante asentados en el debate historiográfico actual. Uno seria el hecho de que la iniciativa de la expulsión partió de los inquisidores que pretendían, con tan radical medida, acabar con la "herética pravedad que conllevaba el contacto entre judíos y cristianos".
En segundo lugar, en general, se reconoce un fondo político a esta decisión: constituir un paso más de la monarquía de los Reyes Católicos, en su afán por lograr una mayor cohesión social repetidamente resquebrajada, no lo olvidemos, por los tumultos antijudíos de la década de los años ochenta a partir de la unidad de la fe. En este sentido, Joseph Pérez ha afirmado que Isabel y Fernando esperan que la eliminación del judaísmo facilite la asimilación definitiva y la integración de los conversos en la sociedad española, mientras Luis Suárez ha sostenido que los reyes aspiraban a un máximo religioso concretado en la unidad de la fe católica que habría que interpretar como un elemento de la maduración del poder de la monarquía en la construcción del estado moderno español.
Las cifras de la expulsión han constituido otro tema polémico. Las limitaciones de las fuentes, las conversiones y los retornos dificultan los intentos de precisar el volumen de judíos expulsados. Las cifras globales manejadas tienen un carácter tan dispar que José Hinojosa Montalvo no ha dudado en calificarlas como cifras de la discordia. Reproducimos a continuación algunos cálculos de reconocidos especialistas. Citamos la cantidd de los expulsados, según cada historiador: Yitzhar Baer, calcula de 150.000 a 170.000; Haim Beinart, supone 200.000, Bernard Vicent, de 100.000 a 150.000; Joseph Pérez, de 50.000 a 150.000; A. Domínguez Ortiz, Luis Suárez y Julio Valdeón, coinciden en que fueron 100.000 judíos; Ladero Quesada, más de 90.000, y Jaime Contreras, se mueve entre 70.000 y 90 000.
Como puede observarse, las estimaciones defendidas por los historiadores hebreos son sensiblemente superiores a las cifras de expulsados salidas de las investigaciones de los estudiosos españoles, los cuales, en general, olvidándose de las apreciaciones de los cronistas coetáneos, han extrapolado los resultados de los análisis de padrones fiscales, relaciones fragmentarias de expulsados, contratos de embarque, etc., que ofrecen datos parciales pero documentados. La pérdida demográfica que significó la expulsión no fue excesivamente relevante aproximadamente un 2 por 100 del potencial poblacional conjunto de las coronas de Castilla y Aragón, si aceptamos la cifra de 100.000 judíos expulsados, pero cabe subrayar la desigual incidencia que tuvo en los distintos territorios. En la Corona de Aragón la población hebrea era mucho menor que en la Corona de Castilla y la expulsión sólo supuso una pérdida de 10.000 ó 12.000 habitantes.
En la Corona de Castilla, donde la población judía era más numerosa, las aljamas eran escasas en la zona norte y en Galicia, concentrándose la mayoría de ellas en las dos Castillas, Andalucía y Murcia. El camino del exilio condujo a los judíos castellanos y aragoneses mayoritariamente a Portugal y Navarra, reinos de donde después también serían expulsados, y en menor medida a Flandes, el norte de África, Italia y los territorios mediterráneos del imperio otomano, donde el sultán Bayaceto II dio instrucciones de acogerlos favorablemente. Pero para muchos de ellos el camino del destierro estuvo lleno de penalidades, como las que relata Salomón ben Verga en su crónica Sebet Yehuda.
Las consecuencias económicas de la expulsión han sido muchas veces exageradas, al interpretar que la marcha de los judíos eliminó de la vida social y económica hispana los únicos grupos que podían haber recogido el impulso del primer capitalismo. La situación económico-profesional objetiva de la comunidad hebrea a finales del siglo XV invalida esta interpretación: sólo en las localidades donde los judíos eran numéricamente importantes, los trastornos en el mundo artesanal y de los negocios fueron relevantes. Pero, además de las económicas, no hay que olvidar las repercusiones religiosas de la expulsión: el aumento del número de conversos y falsos conversos y la consolidación de la división social entre cristianos viejos y cristianos nuevos.
EN LA EDAD MODERNA NO EXISTE UN PERSONAJE REAL QUE HAYA DADO TANTA GLORIA A DIOS Y A SU IGLESIA
Según José Luis Rubio Willen, la gesta más grande jamás contada, sin lugar a dudas, es el descubrimiento y la evangelización de aquel inmenso y nuevo continente americano. Es hora de conocer las verdades desnudas y dejar atrás mitos, leyendas negras, mentiras y populismos. Quienes desconocen las verdades de nuestro pasado histórico son frágiles y vulnerables a las manipulaciones, bien por modas, bien por intereses de los tiempos.
José Luis Rubio Willen es coautor de «Isabel la Católica y la evangelización de América» (2018).
España llevó 35.000 misioneros a América para su evangelización y civilización.
Se crearon poblados, edificios, iglesias, escuelas, catequesis, hospitales, mercados, comedores, haciendas, cultivos, caminos, los más diversos talleres de artesanía, obras de ingeniería... y todo lo necesario para construir una sociedad civil regulada por las leyes de la ética de inspiración cristiana, del derecho de gentes y de la economía liberal, que se proyectaron sobre todo en Salamanca, Alcalá, Sevilla y los demás centros de estudio.
EL MILAGRO DE EMPEL
El 7 de diciembre de 1585, el tercio del maestre de campo Francisco Arias de Bobadilla combatía en la isla de Bommel (Países Bajos), bloqueado por completo por la escuadra de los rebeldes de los Países Bajos, comandada por el almirante Hohenlohe-Neuenstein. Cuando la situación era desesperada para los soldados españoles, un soldado cavó una trinchera y encontró una tabla flamenca con la imagen de la Inmaculada Concepción. Bobadilla instó a sus soldados a luchar encomendándose a la Inmaculada. Esa noche se desató un viento inusual y frío que heló las aguas del río Mosa. Entonces, los españoles, marchando sobre el hielo, atacaron por sorpresa a la escuadra rebelde al amanecer del 8 de diciembre, obteniendo una victoria tan completa que Hohenlohe-Neuenstein llegó a decir: «Tal parece que Dios es español al obrar tan grande milagro». Aquel mismo día, la Inmaculada Concepción es proclamada patrona de los Tercios de Flandes e Italia. Empel.
DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE SANTA MARÍA (5 de agosto)
La Basílica de Santa María la Mayor, tiene nombres diversos, como Santa María de las Nieves (debido a la nevada que indicó la forma del templo), Santa María Liberiana (por su fundador, el papa Liberio), Santa María del Pesebre (por la reliquia del Santo Pesebre) y Santa Maria Maggiore, en italiano.
Ésta es una de las cuatro basílicas mayores y una de las cinco basílicas patriarcales asociadas con la Pentarquía (Roma, Constantinopla, Alejandría, Antioquía, Jerusalén). Esta basílica es el templo más grande e importante de las dedicadas en Roma al culto mariano. En ella están sepultados varios papas, entre ellos, Clemente VIII, Paulo V y san Pío V. Mediante la Constitución Apostólica "Sacri Apostolatus" (7 de octubre de 1647), Inocencio X, recogiendo los deseos del rey de España Felipe IV, erige la Obra Pía de Santa María la Mayor, por la que se asignaba una renta anual al cabildo de la basílica, con la obligación de preces para la Monarquía Española. Desde entonces, los Reyes de España han sido protocanónigos honorarios del Cabildo Liberiano. Tras diversas vicisitudes históricas, el 27 de agosto de 1953, se firma el Concordato entre la Santa Sede y España, por el que, entre otras cosas, se renueva dicho privilegio mediante la bula "Hispaniarum fidelitas" (de 5 de agosto de 1953), como se recoge en el párrafo primero del artículo XIII: «En consideración de los vínculos de piedad y devoción que han unido a la Nación Española con la Patriarcal Basílica de Santa María la Mayor, la Santa Sede confirma los tradicionales privilegios honoríficos y las otras disposiciones en favor de España».
El Concilio de Trento enseña los fundamentos del culto de hiperdulía a la Virgen María, Madre de Dios, en contra de la osadía protestante, que, en su torpeza e ignorancia, pretendía ver en esta segura devoción un modo de superstición (cfr. Conc. de Trento, DZ. 941, 952 y 984).
CANTO A LA INMACULADA
Mn Jacint Verdaguer
Oh Verge Immaculada,
per vostra Concepció,
d’Espanya Reina amada,
salvau vostra nació.
Concebuda sou, Maria,
és lo càntic celestial
que la terra al cel envia
com un himne triomfal;
Concebuda sou, Maria,
sens pecat original.
Vós, Maria, sou l’estrella
que guià Espanya al Nou Món,
la de l’alba hermosa i bella
de la glòria que se’ns pon.
Oh Maria, hermosa estrella,
resplendiu d’Espanya al front.
Quan sa Reina era Maria,
nostre regne era el més gran,
sa bandera el món cobria
des d’Amèrica a Lepant.
Si a regnar torna Maria,
ses grandeses tornaran.
Vós d’Espanya sou la glòria,
Vós lo Sol del Principat;
nostra pàtria i nostra història,
Vós, oh Verge, ens ho heu donat:
tronos són de vostra glòria
Covadonga i Montserrat.
Patrimoni ets de Maria,
oh, d’Espanya, hermós país!
mes avui l’error hi nia
que et farà poble infeliç.
Oh!, xafau-li el cap, Maria,
que és la serp del paradís.
ESPAÑA, TIERRA DE MARÍA SANTÍSIMA
España tiene el gran honor de haber sido la única tierra en que María Santísima se apareció en carne mortal, es decir, mientras vivía en la tierra. La tradición sitúa este hecho el 2 de enero del año 44, en Cesaraugusta, a orillas del Ebro. La Madre de Dios se presentó ante al Apóstol Santiago el Mayor, que predicaba el cristianismo en nuestro suelo. Así es como, desde los albores de nuestra historia, la Virgen María forma parte de nuestra tradición y es objeto de devoción en todos los rincones de nuestra Patria.
Estamos en España, con razón denominada tierra de María. Sé que en muchos lugares de este país la devoción mariana de los fieles halla expresión concreta en tantos y tan venerados santuarios, dijo el Juan Pablo II, durante su visita a Zaragoza.
Por la defensa que hizo España de la Inmaculada durante siglos, antes de que se proclamase el dogma, Pío IX decidió colocar el monumento a la Inmaculada en la Plaza de España, en Roma. Esta plaza recibió este nombre, porque en ella se levanta el Palazzo di Spagna, que desde 1647 alberga la Embajada de España ante la Santa Sede, así como la Embajada de España ante la Soberana Orden de Malta y también las Obras Pías de los Establecimientos Españoles en Italia, de las que el embajador de España es gobernador.
La Inmaculada Concepción aparece también en las más altas instituciones españolas. Azul es el color de la banda de la Orden de Carlos III, la más alta condecoración española, siendo la imagen de la Purísima la que adorna sus distintas condecoraciones.
Virolai a la Mare de Déu de Montserrat
Salve Marinera en honor a la Virgen del Carmen
Virgen del Carmen, la Carihuela, Málaga
Salve Marinera, en el buque escuela "Juan Sebastián de Elcano"
Procesión de la Virgen de los Reyes, Sevilla 15 de Agosto de 2016
Divina Pastora, romería de Cantillana
FIESTAS EN HONOR A LA ASUNCIÓN — Tradiciones españolas que se anticipan en varios siglos a la definición del dogma por el papa Pío XII el 1 de noviembre de 1950. La Iglesia católica celebra esta fiesta en honor de María en Oriente desde el siglo VI y en Roma desde el siglo VII. La festividad se celebra el 15 de agosto. Guía y letra de esta representación en el siguiente enlace: https://www.misteridelx.com/representacion-guia-segundo-acto/
El Misteri d'Elx, siglo XV, representación completa