El Misterio de Elche (Misteri d'Elx, en valenciano antiguo) es un drama sacro-lírico religioso que recrea la Dormición, Asunción y Coronación de la Virgen María. Dividida en dos actos o jornadas, la obra se escenifica cada 14 y 15 de agosto en el interior de la Basílica de Santa María, en la ciudad de Elche (Alicante). Tiene su origen en torno a la segunda mitad del siglo XV. Se trata de la única obra en su género que ha sido representada sin interrupción hasta la actualidad, superando incluso el impedimento que supuso la prohibición de representar obras teatrales en el interior de las iglesias por parte del Concilio de Trento. Fue el Papa Urbano VIII quien, en 1632, concedió al pueblo de Elche, a través de un rescripto pontificio, el permiso para continuar con dicha representación, contra el intento de prohibición del obispo de Orihuela. Todos y cada uno de los personajes son representados por varones, tratando de respetar así el origen litúrgico-medieval de la misma, que vetaba expresamente la aparición de mujeres en este tipo de representaciones, lo cual hoy en día se mantiene por tradición. El texto del Misteri, a excepción de algunos versos en latín, está escrito en valenciano antiguo. La música es de diferentes épocas que incluyen motivos del Medievo, del Barroco y del Renacimiento. Declarado Obra Maestra del Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad por parte de la Unesco, el 18 de mayo de 2001.
El Misteri d'Elx explicado por los niños que lo representan
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Suena el órgano anunciando que se abren las puertas del Cielo y comienza a descender el araceli con cinco ángeles, entre la admiración y los aplausos del pueblo. El Ángel Mayor, de pie y revestido con ornamentos sacerdotales, aparece en el centro rodeado de cuatro ángeles, que tañen diversos intrumentos musicales de cuerda. Entonces, llena el templo el primoroso canto del coro angélico, comunicando a María su próxima asunción y coronación gloriosa:
ESPOSA E MARE DE DÉU, A NÓS, ÀNGELS, SEGUIREU.
SEUREU EN CADIRA REAL, EN LO REGNE CELESTIAL.
CAR, PUIX EN VÓS REPOSA AQUELL QUI CEL E MÓN CREÀ,
DEVEU HAVER EXALÇAMENT E CORONA MOLT EXCEL·LENT.
Al llegar el araceli al cadafal, sin detener su canto, el Ángel Mayor recoge una pequeña imagen de Nuestra Señora, vestida con velos blancos, que le ofrece uno de los niños del cortejo de María. Esta minúscula talla representa el alma de la Madre de Dios. Con ello se simboliza la separación del alma y el cuerpo, esto es, la muerte efectiva de la Virgen. En su ascenso, los ángeles entonan las mismas estrofas que cantaron en su bajada. Y con la llegada del araceli al Cielo concluye el primer acto del "Misteri", entre repicar de campanas, detonaciones y aplausos, que celebran el grandioso evento.